jueves, 27 de julio de 2017

Enseñar me gusta.


Soy maestra desde hace dos décadas, y enseñaba a leer y escribir desde que estudiaba primaria. Enseñar me gusta.
No me pondré en el plan de mi vocación, mi apostolado y esas cosas porque si así fuera no cobraría un centavo por mi trabajo y a lo largo de los años, he trabajado, comido y sobrevivido gracias a mi profesión.

De las decisiones personales se nutren las profesionales y viceversa, en un momento de mi vida, cuando hice todo lo que me propuse en mi país en materia educativa, tomé decisiones drásticas; fui maestra de niños en pre escolar, fui maestra de primer grado, trabajé con adolescentes, trabaje en programas de alfabetización, fui docente universitaria y para ponerle la cereza fui consultora para el Ministerio de Educación trabajando los programas de estudios que aún están vigentes a nivel nacional en mi país, escribí libros de texto, trabaje en varias Ongs asesorando docentes del área rural,  puedo decir que estaba y estoy satisfecha con esa parte profesional de mi vida en mi país El Salvador.

Encontrando obstáculos para seguir viviendo en mi país, por situaciones ajenas a mi profesión, me vi en la necesidad de dejar mi tierra, idea que me había negado a considerar pese a que el 70% de mi familia no vive en mi país Yo no quería irme, estaba convencida que podía hacer cambios, que podía hacer mucho estando en mi tierra.

Decidirme y hacerlo fue una de las decisiones más difíciles que he tomado, pero esto no estaba ni cerca de lo que se me venía.
Cuando me instalé en Argentina, mi país de destino me encontré con un mundo ajeno a mí en todo, familiar solo por el idioma, pero totalmente distante, frío y desconocido. Al presentar mi curriculum vitae en mi nuevo país, me veían con cara de … “esto es falso”,, incluso me preguntaron que si era tan buena que hacía viviendo aquí… Salí triste de muchas entrevistas, no llorando porque se llora en casa no en la calle… enseñar me gusta, y ahora no tenía nada para poder trabajar.

Convencida que había aprendido mucho, me puse a escribir un libro, compilando enfoques, estrategias y técnicas todo aquello que aprendí en todos los sitios donde trabajé… estaba decidida a publicar un libro, lo tengo escrito le pedí a una amiga muy querida que me lo editara, pero la vida se le escapó a ella de las manos y eso me dolió tanto que paré con ese proyecto y quedó en un cajón.


Un buen día ví algo que me enojó en la televisión, vi como decían cosas que no son ciertas respecto a los docentes, quería que alguien me escuche y decidí “subir” mi queja y critica a la red, lo hice a través de Youtube, un vídeo al mes, así empecé, uno cada semana como estoy ahora, subiendo contenido que me piden los colegas docentes de toda América Latina o de España, padres y madres también me preguntan cosas sobre el aprendizaje de sus hijos y gracias al canal puedo tener la imagen digital profesional que tenía en mi país, hacer de manera virtual lo que me gusta… me gusta enseñar, me realizo ahí cada vez que interactuó con las personas, me hace feliz.

Aclarándoles a los confundidos que yo no soy una Youtuber normal, no soy un “pibe” famoso de 17 años tomando canela en polvo y haciendo reír con millones de visitas y haciendo dinero con sus patrocinadores, no se confundan Yo soy una mujer, que buscó la forma de realizarse a distancia con su profesión, soy eso nada más, vivo y sobrevivo en un país que me está adoptando gradualmente,  gracias al emprendimiento con mis hijas, con mi pareja con mi madre.

Valoro la plataforma de Youtube y de Blogger porque me permiten seguir aportando algo a la educación, me actualizo, estudio y me informo, porque a mí me gusta enseñar.


Gracias a todos los colegas docentes, padres, madres, estudiantes de profesorado que con sus palabras de apoyo me ayudan a continuar en un esfuerzo que se ve tan infinitamente pequeño, pero que ha contribuido y contribuye a resolver pequeños problemas cotidianos del aula y el hogar.